Evento de rol: I Aniversario de la Floración de Amirdrassil
El 11 del pasado febrero tuvo lugar un evento de rol organizado por la hermandad Custodios de Amirdrassil, con el motivo del Aniversario de la Floración de Amirdrassil. Servidora pudo acudir, así que os comparto un resumen del mismo.
Distintas razas se reunieron alrededor de las pozas sagradas de Bel’Ameth, el nuevo hogar de los elfos de la noche. Allí, en el centro de las mismas, se encontraba Ishande Hojacaída, sacerdotisa de Elune, junto a un cuenco ceremonial de madera sobre un soporte pétreo. Un haz de luz la rodeaba, suspendida en el aire. Cuando la luz se disipó con lentitud, sus pies desnudos volvieron a tocar el suelo. Varios farolillos iluminaban el lugar, vistiéndolo de festividad y solemnidad. Ofrendas de flores decoraban los caminos y rincones cercanos a la poza.
Cada vez eran más los que esperaban a que diera inicio la inauguración del Festival Lunar con las palabras de la sacerdotisa. Algunos murmuraban entre sí, manteniendo discretas conversaciones.
El silencio se fue haciendo con el lugar, mostrando respeto. Otra elfa de la noche, Alienne Velolunar, se acercó a la poza y se colocó junto a Ishande. Agradeció la presencia a aquellos que habían viajado hasta allí para formar parte de la celebración. Su voz se alzó clara entre los presentes.
Hoy se cumple un año desde que Amirdrassil se alzó bajo el cielo de Azeroth, un año desde que la vida volvió a florecer para el pueblo kaldorei, allí donde tanto tiempo solo conocimos pérdida. Teldrassil fue consumido por el fuego, y con él, incontables vidas, recuerdos y sueños. Aquella noche, la oscuridad pareció no tener fin, y el mundo se volvió extraño y ajeno. Vagamos sin raíces, cargando con el peso del duelo. Hubo lágrimas derramadas en silencio, plegarias pronunciadas sin respuesta inmediata. Y aun así, no dejamos de alzar la mirada hacia la luna. Nos sostuvo cuando la fe flaqueaba y nos recordó quiénes éramos, incluso cuando todo lo demás nos había sido arrebatado. Amirdrassil no nació del olvido, ni del deseo de borrar lo ocurrido. Nació del recuerdo, del dolor aceptado… y del esfuerzo incansable de un pueblo que se negó a dejar que su historia terminara en llamas. Cada raíz de este Árbol del Mundo es testigo del esfuerzo compartido.
Amirdrassil florece hoy como símbolo de resiliencia, de renovación y de promesa. No como reemplazo de lo perdido, sino como testimonio de que el pueblo kaldorei sigue vivo. Rogamos a Elune que extienda su protección sobre este Árbol del Mundo en los años venideros, que lo preserve de las sombras que aún acechan, y que nos conceda la sabiduría y fortaleza necesarias para cumplir con nuestro deber. Porque Amirdrassil no es solo un hogar; es una responsabilidad. Como pueblo que ha conocido la pérdida y el renacer, juramos salvaguardarlo con la misma determinación que nos permitió llegar hasta aquí. Que la Madre Luna nos guíe. Hoy, mañana y mientras las hojas de Amirdrassil sigan susurrando su canto al cielo.
Las sacerdotisas comenzaron a apagar los faroles, extinguiendo su luz uno por uno. Quedaron encendidos tan solo algunos que rodeaban la poza, cuyas aguas iluminaban los rostros de los allí reunidos. Alienne, entonces, presentó a Ishande, quien continuaría con la plegaria que decía así:
¡Elune! ¡Madre y Guerrera! ¡Guía y Protectora! Pido de ti un ápice de tu divino favor, que tu plateado manto nos envuelva en templanza y buenos deseos. Que tu amor nos guía siempre a recordar lo verdaderamente importante, pues son los vínculos de hermandad aquellos más poderosos, aquellos que perviven cuando todo parece perdido. ¡Oh, Madre Luna! Obsérvanos esta noche. ¡Escúchanos!
Invitó a quienes desearan entragar sus buenos deseos a hacerlo, y algunos presentaron en el cuenco sobre el pedestal de piedra sus ofrendas a Elune, como un colgante que perteneció al esposo de una kaldorei o sedas confeccionadas. Tras las oraciones silenciosas y las ofrendas, Alienne comenzó a entonar un cántico en su lengua natal.
| Darnassiano | Traducción |
| Elune’thalas, lun’dor Ash’a | Elune eterna, luz sobre la noche |
| Kaldorei, lun’vel ara | Guía a tu pueblo bajo tu resplandor |
| Amirdrassil, elen’dor na | Amirdrassil, árbol de vida y esperanza |
| Ash’thalas, kor’dor alah | Que sus raíces permanezcan firmes y protegidas |
| Kaldorei, lun’eth dor | El pueblo de las estrellas camina en tu luz |
| Ash va’lae, elune’ador | A través del dolor, seguimos venerándote |
| Lunara, lunara, shal’eth | Madre Luna, Madre Luna, escúchanos |
| Dor’ethil, dor’ethil, ash | Bendice este ciclo, ahora y siempre |
El agua del cuenco comenzó a resplandecer con un brillo plateado, irradiando una luz suave y constante. Todos entendían qué significaba aquello: había sido bendecida por Elune. Las sacerdotisas comenzaron entonces a verter el agua sobre la poza, dejando que se entremezclaran en suaves ondas. Hubo silencio durante un breve momento, y entonces Alienne anunció el fin de la plegaria.
Tras el rito, las sacerdotisas permanecieron cerca de las orillas, ofreciendo bendiciones a quienes así lo desearan. Algunos se acercaron, mientras que otros permanecieron por el pueblo de Bel’ameth, disfrutando de la noche en buenas compañías.



